Alfonso Benegas: “Donde hay un cine, hay vida”

La revista CINEINFORME entrevista al presidente de EZAE y gerente del circuito de cines Areto, Alfonso Benegas

Alfonso Benegas

La empresa vizcaína Areto lleva lleva 34 años en el sector de la exhibición cinematográfica y sigue.  

Alfonso Benegas, que es también presidente de EZAE, la Asociación de Salas de Cine de Euskadi, nos detalla en esta entrevista cómo nació el circuito Areto y cómo, a pesar de que ya gestionan actualmente 59 locales, siguen investigando maneras novedosas para conectar con el público. Algo que se les da muy bien pues pueden enorgullecerse de no haber cerrado jamás un cine.

La innovación es también una de las claves en Areto. Actualmente están totalmente automatizados (adquisición de entradas, datos de películas, etc.) los cines de Puente Genil, Arcos de la Frontera, Arcca Calahorra, Getxo, Durango, Amorebieta, Galdácano, Estella y, próximamente, San Cristóbal de la Laguna.


¿Cuándo y cómo se inició tu vocación para trabajar en la exhibición? ¿Cuándo y dónde abriste tu primer cine?

Mi vocación comenzó en el año 85, después de la crisis de los cines, que empezaron a cerrar en los pueblos. Nos juntamos un grupo de jóvenes que habíamos organizado las fiestas el año anterior con un dinero que había sobrado de las propias fiestas. Nos pusimos de acuerdo para invertirlo en comprar una máquina de proyección de 16 milímetros, que por entonces no había en el pueblo. Era en Amorebieta, un pueblo de 15.000 habitantes.

Empezamos con aquello. La asociación se llamaba CARZ y era sin ánimo de lucro, no cobrábamos. Ofrecíamos cine los domingos por la tarde. Tal fue el éxito de aquella experiencia de 16 milímetros, que enseguida compramos una de 35 milímetros y el Ayuntamiento arregló el local (de butacas de madera).

Entonces nos lanzamos a hacer un cine, comprando uno viejo al Ayuntamiento y adecuándolo. Hacíamos la promoción en la calle, en una terraza… Fue muy bonito.

Éramos 15 jóvenes que nos dedicábamos a eso. De los cuales tres nos decidimos a dar el salto y empezar a gestionar cines por medio de una empresa. Esa empresa se ha convertido en cuatro, dedicadas a varias cosas relacionadas con el cine y ahora mismo estamos con 59 locales por toda España.

¿Eres el titular de las salas que manejas o son propiedad de terceros, ya sean ayuntamientos, diputaciones, etc.? En este último caso, ¿son gratis o te cobran por el alquiler de la sala?

Nosotros llevamos cines de explotación propia en la que pagamos un alquiler. Gratis no tenemos ninguno, pagamos en todos, ya sean municipales o privados y estamos explotando unas cuantas salas.

Seguimos con muchos proyectos. Nuestra idea es abrir un complejo este año y otro el año que viene.

¿Tuviste apoyo de alguna institución pública en tus inicios? ¿Y en la etapa de la digitalización?

No, no tuve. Me acuerdo de que el primer cine digital que compramos nos costó 125.000 euros, que fue un esfuerzo en aquella época bastante gordo, pero no tuvimos ninguna ayuda pública en ese aspecto. Sí que hubo alguna en Euskadi, pero nosotros concretamente no accedimos a ninguna.

¿Tus cines abren toda la semana o sólo parte de ella?

Por lo general, los cines de pueblos de más de 10.000 habitantes abren del viernes al lunes. Los de menos habitantes, suelen abrir sólo los domingos. Y los de estreno abren todos los días excepto algún día de descan

¿Qué política de precios sigues?

Una política moderada. Mi empresa cree que los precios tienen que ser los de la calle. No por ser un cine tenemos que ser más caros que nadie. Al cine, obviamente, hay que darle un valor, no se puede regalar. En algunos sitios tenemos el problema de que algún estamento público pone entradas a 1,25 euros, haciendo competencia a la empresa privada. Pensamos que eso es regalar el cine y que debe responder a una lógica más moderada.

¿Tienes previsto continuar creciendo?

Desde nuestra empresa hay dos consideraciones importantes. Seguir abriendo salas en poblaciones adecuadas  y dar un cine muy personalizado para cada sitio. Porque creemos que al cine hay que darle otro sabor.

Hace días tuvimos aquí una experiencia. Compaginamos un documental con un debate musical con un cantante famoso local. Una experiencia muy grata. Vemos que hay otras actividades que se pueden juntar con el cine comercial. Los actores y directores deben bajar a explicar a la gente cómo se hace la película, su experiencia.

La gente quiere degustar su sabor, que no estén tan alejados. Estamos en un proyecto muy interesante que es la modernización de la venta de entradas y, por extensión, del propio cine. Estamos creando cines inteligentes, en los cuales facilitamos la compra de entradas que hasta ahora estaba muy limitada a la taquilla, estamos eliminando esas barreras facilitando una compra de entrada ágil, con un sistema de venta ágil con el móvil, a través de unos tótems en el cine y la ciudad, en los cuales nos da información de lo que vamos a ver y podemos comprar entradas con rapidez sin necesidad de esperas. Podemos entrar directamente. Es una experiencia nueva que tiene sus encantos y desventajas, pero así conseguimos una reducción de personal y facilitamos la venta de la entrada con sistemas nuevos y ágiles.

En este mundo del cine puedo presumir de que, desde el año 1985, no hemos cerrado ningún cine de los que hemos abierto. Nunca hemos tenido un cierre, nos hemos modernizado.

Creemos que estamos en una posición importante. Yo mismo soy presidente de EZAE, la Asociación de Salas de Cine de Euskadi. Hemos llegado a un acuerdo con un gobierno de una comunidad para el apoyo de cine europeo, local y en euskera, y así fomentar el cine de cercanía, que es un gran valor para cualquier población.

El apoyo que tenemos aquí en el País Vasco, en ese sentido, es muy importante y debería trasladarse a nivel nacional. Porque donde hay un cine, hay vida.

Invertir en el futuro

El circuito Areto destaca por seguir mirando hacia adelante, lo que les hace impulsar iniciativas innovadoras con las que asegurarse un futuro de cine.

Una de sus propuestas más interesantes es la de sus salas de iniciación al cine. Se trata de espacios dentro de sus cines dirigidos a niños entre 2 y 6 años que pretenden convertirse en viveros de futuros cinéfilos, enseñándoles cómo es el cine.

En Areto se han dado cuenta de que, en muchos ocasiones, a los niños les impone mucho una gran pantalla de cine o no son capaces de aguantar las duraciones convencionales de las películas. Igualmente la oscuridad que tanto valoramos los adultos para poder sumergirnos en la historia, puede llegar a asustar a los más pequeños. De esta forma, estos espacios están adaptados a ellos: asientos más reducidos, pantallas pequeñas, sonido menos estridente, una cantidad suficiente de luz, etc.

Estas ‘guarderías de cine’ no se limitan a cuidar de los niños, sino que sirven para que los pequeños puedan ver cine de manera progresiva, de una forma menos brusca con respecto a cómo están acostumbrados a disfrutar de los contenidos audiovisuales.  Además, esta iniciativa también posibilita que los padres puedan, mientras los niños se quedan en estas salas de iniciación, disfrutar de una película que no sea de corte infantil.

El porvenir de Areto también se cuida con otra iniciativa que surgió a partir de un convenio con la universidad DigiPen Institute of Technology Europe de Bilbao. De manera gratuita, el circuito programa sesiones de cortometrajes de 2 o 3 minutos realizados por los alumnos del centro. Es una forma de promover el talento, difundiendo el trabajo de futuros cineastas. En definitiva, un modo de invertir en que en el futuro el cine siga teniendo el papel fundamental que siempre ha tenido.

 

Fuente: Revista CINEINFORME y www.cineytele.com

 

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